La paradoja de la salud femenina
Las mujeres viven más que los hombres, pero pasan una mayor proporción de su vida en condiciones de mala salud. En los países de la OCDE, la esperanza de vida promedio en 2021 fue de 82 años para las mujeres y 77 para los hombres; sin embargo, muchos de esos años adicionales se viven con peores condiciones físicas y mentales (OECD, 2025). A nivel global, la brecha es aún más clara: las mujeres pasan 25% más tiempo de su vida en mala salud o con discapacidad que los hombres, pese a su mayor longevidad (Foro Económico Mundial, 2026).
Esta paradoja no solo constituye un problema sanitario, sino también una ineficiencia económica estructural. La brecha en salud femenina deteriora el bienestar, reduce la participación laboral y genera consecuencias económicas sustanciales (Foro Económico Mundial, 2026). La evidencia muestra que la salud está directamente correlacionada con la prosperidad económica: mejorar la salud de las mujeres incrementa su participación en el mercado laboral y su productividad, y cerrar esta brecha podría aumentar el PIB mundial en al menos US$1 billón anuales hacia 2040 (Foro Económico Mundial, 2026).
Uno de los mecanismos centrales detrás de esta brecha son las desigualdades en detección y diagnóstico. Existe evidencia de diferencias de género en los procesos diagnósticos y terapéuticos dentro de los sistemas de salud, donde las mujeres pueden ser más propensas a estar subdiagnosticadas o a no recibir diagnóstico alguno (OECD, 2025). En el Reino Unido, por ejemplo, las mujeres con cáncer tenían mayor probabilidad que los hombres de esperar al menos diez meses entre la primera consulta médica y el diagnóstico (OECD, 2025).
Estas desigualdades se vinculan con sesgos estructurales en la investigación y la práctica médica. La falta de datos desagregados por sexo y la subrepresentación de mujeres en ensayos clínicos limitan el desarrollo de tratamientos efectivos y seguros para ellas (OECD, 2025). A ello se suman importantes vacíos epidemiológicos y clínicos en condiciones que afectan predominantemente a mujeres, como la endometriosis, el síndrome de fatiga crónica, los trastornos ginecológicos crónicos y diversas enfermedades autoinmunes (OECD, 2025).
Este artículo examina cómo los diagnósticos tardíos y las brechas en detección constituyen un mecanismo central en la persistencia de desigualdades en la salud de las mujeres, y analiza sus implicancias en la productividad, participación laboral y crecimiento económico. Cerrar estas brechas es tanto una prioridad de equidad como una estrategia de desarrollo.
Brechas en detección y diagnóstico: evidencia del problema
Retrasos sistemáticos en diagnóstico
La evidencia muestra retrasos sistemáticos en el diagnóstico de enfermedades en mujeres. Un estudio en Dinamarca que analizó 21 años de datos (1994 a 2015) encontró que las mujeres fueron diagnosticadas más tarde que los hombres en más de 700 enfermedades; en cáncer, el diagnóstico tomó en promedio dos años y medio más, y en diabetes, cuatro años y medio más (Foro Económico Mundial, 2024). En el caso de la endometriosis, las mujeres esperan en promedio entre siete y nueve años para obtener un diagnóstico, una demora que genera impactos físicos, psicológicos y financieros significativos (OECD, 2025); según otros cálculos, el retraso promedio ronda los diez años debido, en parte, a importantes vacíos de información y reconocimiento clínico (Foro Económico Mundial, 2024). En Perú, esta situación se replica: la endometriosis afecta al 8% de las mujeres (Ministerio de Salud [MINSA], 2025), y el diagnóstico puede tardar entre siete y diez años, e incluso entre cinco y quince años en más del 90% de los casos, detectándose muchas veces en etapas muy avanzadas (Infobae, 28 de mayo de 2026).
Sesgos estructurales en investigación y práctica médica
Estos retrasos reflejan sesgos estructurales en la producción de evidencia y en la práctica clínica. Solo alrededor del 5% de los ensayos clínicos reporta datos desagregados por sexo, lo que limita la comprensión de cómo varían los mecanismos biológicos y las respuestas a tratamientos entre hombres y mujeres (Foro Económico Mundial, 2026). Esta brecha de datos implica que muchas mujeres reciben tratamientos basados en evidencia construida predominantemente sobre biología masculina. A ello se suma una subinversión crónica en necesidades específicas de salud femenina, pese a que las mujeres representan cerca de la mitad de la población mundial y toman la mayoría de decisiones sanitarias en los hogares (Foro Económico Mundial, 2026).
Barreras de acceso y calidad de atención
Las brechas diagnósticas también están asociadas a limitaciones en el acceso y a la fragmentación del sistema de salud. En Perú, el sistema continúa segmentado en múltiples subsistemas públicos que atienden a distintos grupos poblacionales, lo que genera desigualdades en el acceso y la calidad de la atención (OECD, 2025). Las mujeres declaran con mayor frecuencia necesidades médicas no satisfechas que los hombres (33% frente a 29%) y enfrentan mayores tiempos de espera (OECD, 2025). Si bien la cobertura de seguro ha aumentado: 95,0% de mujeres frente a 91,9% de hombres en el cuarto trimestre de 2025, con predominio del SIS (INEI, 2026), la mayor cobertura no elimina las brechas en oportunidad y calidad del servicio. En este contexto, aunque las mujeres peruanas viven en promedio casi cinco años más que los hombres, una parte importante de esos años adicionales transcurre en condiciones de salud más precarias (OECD, 2025).
Gráfico 1: Población con carencia de atención médica según grupos vulnerables, 2022
Fuente: Elaboración propia basada en “Perú: Medición de la Pobreza Multidimensional, Dimensiones e Indicadores (Revisión 2023)” del INEI(2023)
2. Canales de impacto económico
Magnitud del impacto económico agregado
La brecha en salud femenina tiene efectos macroeconómicos cuantificables. Reducir los peores resultados de salud de las mujeres en comparación con los hombres podría incrementar la economía global en al menos US$1 billón anuales hacia 2040, lo que equivale a un aumento promedio de 1,7% en el PIB per cápita generado por mujeres (Foro Económico Mundial, 2026). La explicación es directa: la salud está estrechamente vinculada con la prosperidad económica. Las enfermedades crónicas no solo limitan a nivel individual, sino que reducen la participación económica y la productividad mediante ausentismo prolongado y “presentismo”, es decir, menor rendimiento en el trabajo debido a problemas de salud (Foro Económico Mundial, 2026). En América Latina, el síndrome premenstrual (PMS) y la depresión son las dos condiciones con mayor contribución al impacto del PIB asociado a la brecha en salud femenina, y solo mejorar la efectividad y el acceso al tratamiento de la endometriosis y la menopausia podría generar un aumento de US$130 mil millones en la economía global hacia 2040 (Foro Económico Mundial, 2026). Además, el valor económico potencial de una mayor participación y productividad femenina supera los costos de implementación de políticas en una proporción de 3 a 1 (Foro Económico Mundial, 2026).
Pérdida de capital humano y productividad
A nivel microeconómico, la brecha en salud se traduce en menores ingresos a lo largo del ciclo de vida. Condiciones como la endometriosis y la menopausia no solo generan dolor y deterioro en la calidad de vida, sino que afectan sustancialmente la capacidad de trabajar y el potencial de ingresos. Por ejemplo, las demoras en el diagnóstico de la endometriosis no solo deterioran la calidad de vida, sino que incrementan los costos sanitarios futuros y reducen la capacidad productiva de las mujeres a lo largo del ciclo de vida (Foro Económico Mundial, 2026). La menopausia se asocia con salidas prematuras del mercado laboral, mientras que la endometriosis está vinculada a pérdidas de productividad y mayores tasas de ausentismo (Foro Económico Mundial, 2026).
La evidencia empírica confirma esta relación entre desigualdades de género en salud y desempeño económico. Un estudio para países de la OCDE mostró que las brechas de género en indicadores de salud influyen de manera significativa en la productividad económica, medida como PIB por persona empleada. En general, la reducción de desigualdades en salud se asocia con aumentos en la productividad, lo que refuerza el argumento de que cerrar la brecha sanitaria no es solo una cuestión de equidad, sino también una estrategia de crecimiento económico sostenible (Gavurova, 2020).
Costos directos e indirectos
Las brechas en salud femenina también se traducen en mayores costos directos para las mujeres y en efectos financieros indirectos de largo plazo. En Estados Unidos, una mujer trabajadora promedio gasta 18% más en costos de salud que un hombre, incluso excluyendo servicios relacionados con maternidad (Foro Económico Mundial, 2023). En términos agregados, esto implica que las mujeres trabajadoras pagan aproximadamente US$15 mil millones adicionales al año en gastos sanitarios respecto a los hombres. A nivel individual, una mujer con cobertura individual desembolsa en promedio US$266 más al año que un hombre en gastos de bolsillo (Foro Económico Mundial, 2023).
Esta carga financiera diferenciada se ve agravada por la persistencia de la brecha salarial de género, generando un doble impacto negativo sobre la estabilidad económica y el bienestar de las mujeres. La combinación de mayores gastos sanitarios y menores ingresos puede forzar decisiones entre la atención médica necesaria y la asequibilidad del tratamiento, con efectos potenciales tanto en su salud como en su situación financiera futura (Foro Económico Mundial, 2023).
3. Recomendaciones de política pública
Reducir las brechas en detección y diagnóstico exige intervenciones estructurales en los sistemas de salud. Los gobiernos deben revisar la formación médica, los currículos y las guías clínicas para asegurar que no invisibilicen diferencias biológicas y epidemiológicas entre mujeres y hombres, complementando estas reformas con campañas de sensibilización y capacitación para enfrentar sesgos de género en la práctica clínica y en la investigación (OECD, 2025). Asimismo, es clave abordar estereotipos que trivializan el dolor femenino, incorporando educación en salud desde etapas tempranas (con énfasis en detección temprana, alimentación saludable y actividad física) para transformar normas sociales que afectan la búsqueda y provisión de atención (OECD, 2025).
Desde el diseño institucional, también se requiere integrar de manera transversal la perspectiva de género en la gobernanza y organización de los servicios de salud. Esto implica promover representación equitativa en espacios de decisión, como directorios hospitalarios, y rediseñar los servicios para incorporar consideraciones de género tanto en atención preventiva como en emergencias (triaje, tratamiento y alta médica) (OECD, 2025).
En paralelo, es necesario desbloquear la innovación en salud femenina mediante reformas regulatorias e incentivos financieros. Instrumentos como créditos tributarios, financiamiento público a la investigación y esquemas de coinversión público-privada pueden estimular el desarrollo de nuevos tratamientos y cerrar brechas de financiamiento (Foro Económico Mundial, 2025). Ampliar la inclusión de mujeres en ensayos clínicos (especialmente en fases tempranas y en áreas como cardiología y oncología), así como incorporar subpoblaciones frecuentemente excluidas (mujeres de color, posmenopáusicas, gestantes y lactantes), es esencial para garantizar seguridad y eficacia terapéutica (Foro Económico Mundial, 2025).
Conclusiones
La evidencia muestra que las mujeres no solo viven más años en condiciones de peor salud, sino que enfrentan retrasos sistemáticos en diagnósticos, subrepresentación en la investigación clínica y mayores barreras de acceso y calidad de atención. Estas desigualdades se traducen en pérdidas de bienestar, deterioro del capital humano y menores trayectorias laborales a lo largo del ciclo de vida.
Desde una perspectiva macroeconómica, la brecha en salud femenina representa una ineficiencia significativa: limita la participación laboral, reduce la productividad mediante ausentismo y presentismo, e impone costos directos e indirectos desproporcionados sobre las mujeres.
En suma, las brechas en detección y diagnóstico no solo reflejan desigualdades en el acceso y la calidad de la atención, sino que representan una pérdida de capital humano y una oportunidad económica desaprovechada a escala global. Cerrar la brecha en salud femenina es, simultáneamente, una agenda de equidad y una estrategia de crecimiento económico (Foro Económico Mundial, 2026; OECD, 2025).
Referencias
Foro Económico Mundial (2026). The state of women's health in numbers. https://www.weforum.org/stories/2026/03/womens-health-in-numbers/
Foro Económico Mundial (2026). Women’s Health Investment Outlook: 6% of Funding for Nearly 50% of the Population – Not Just a Gap, but Untapped White Space. https://reports.weforum.org/docs/WEF_Womens_Health_Investment_Outlook_2026.pdf
Foro Económico Mundial (2024) Closing the Women’s Health Gap: A $1 Trillion Opportunity to Improve Lives and Economies. https://www3.weforum.org/docs/WEF_Closing_the_Women%E2%80%99s_Health_Gap_2024.pdf
OECD (2025), Gender Equality in a Changing World: Taking Stock and Moving Forward, Gender Equality at Work, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/e808086f-en.
Infobae (18 de mayo de 2026). Endometriosis en Perú: la lucha por una atención oportuna para 2 millones de mujeres. https://www.infobae.com/peru/2023/05/28/endometriosis-por-una-ley-sin-dolor-y-por-la-lucha-de-una-atencion-oportuna-ante-las-mas-de-2-millones-de-mujeres-que-padecen-de-esta-enfermedad/
Instituto Nacional de Estadística e Informática [INEI] (10 de marzo de 2026). Acceso de mujeres y hombres a algún seguro de salud creció en el cuarto trimestre de 2025 (nota de prensa). https://www.gob.pe/institucion/inei/noticias/1363779-acceso-de-mujeres-y-hombres-a-algun-seguro-de-salud-crecio-en-el-cuarto-trimestre-de-2025
Gavurova, B., Ivankova, V., Rigelsky, M., & Suler, P. (2021). Gender health inequalities and economic productivity in OECD countries. Economic Research-Ekonomska Istraživanja, 34(1), 2853–2872. https://doi.org/10.1080/1331677X.2020.1845762
Foro Económico Mundial (2023). US women are paying billions more for healthcare than men every year. https://www.weforum.org/stories/2023/10/healthcare-equality-united-states-gender-gap/
OECD (2025), Estudios de la OCDE sobre los Sistemas de Salud: Perú 2025, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/262a739e-es.
Foro Económico Mundial (2025). Prescription for Change: Policy Recommendations for Women’s Health Research. https://reports.weforum.org/docs/WEF_Prescription_for_Change_2025.pdf
Ministerio de Salud [MINSA] (28 de agosto de 2025). Minsa: cólicos menstruales intensos no son normales, podrían ser endometriosis. https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/1235751-minsa-colicos-menstruales-intensos-no-son-normales-podrian-ser-endometriosis
Instituto Nacional de Estadística e Informática (2023). Perú: Medición de la Pobreza Multidimensional, Dimensiones e Indicadores (Revisión 2023). https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/5402872/4833930-informe-tecnico-medicion-de-la-pobreza-multidimensional-revision-2023%282%29.pdf?v=1712328912