Imagina el estruendo de un río de lodo y piedras descendiendo por las calles de Arequipa, arrastrando a su paso viviendas, vehículos y proyectos de vida. El pasado febrero de 2026, este escenario dejó de ser hipotético. El huaico generó daños directos en infraestructura y viviendas. Según la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) la reconstrucción de un módulo básico de vivienda de 35 m² en sitio propio costaría aproximadamente S/ 40,000. Tomando en cuenta las más de 2,000 viviendas afectadas o dañadas reportadas, el costo de reconstrucción solo en el componente residencial podría superar los S/ 76.5 millones (estimación propia basada en datos de CAPECO). Este monto no incluye daños en vías, puentes, canales de riego, servicios públicos ni las pérdidas económicas indirectas poco discutidas como la interrupción de actividades productivas y costos de atención de emergencias. El presente análisis examina las causas del desastre, cuantifica su impacto económico y evalúa en qué medida parte de estos costos eran evitables mediante una ejecución oportuna de presupuesto destinado a prevención.
Las causas detrás del caos
Las precipitaciones intensas que desencadenaron los huaicos en Arequipa fueron resultado de una combinación de factores atmosféricos e hidrológicos. Según Gonzales (2026), masas de humedad provenientes del Atlántico Tropical Norte cruzaron la cordillera de los Andes, favorecidas por la Alta de Bolivia —sistema atmosférico típico del verano sudamericano—, mientras que la cuenca del río Chili ya presentaba niveles elevados de saturación. Con el suelo sin capacidad de absorción, cualquier lluvia adicional se convirtió en escorrentía que arrastró lodo y rocas hacia las zonas pobladas.
Desde una perspectiva económica, es relevante señalar que ninguno de estos factores fue una sorpresa. Como señala Gonzales (2026), estos eventos no dependen exclusivamente de fenómenos extraordinarios como El Niño Costero: procesos atmosféricos regionales recurrentes y condiciones locales de suelo pueden generar desastres de igual magnitud. Son, en suma, riesgos previsibles, y en el Perú existe un programa presupuestal específicamente diseñado para mitigarlos: el Programa Presupuestal 0068, "Reducción de la Vulnerabilidad y Atención de Emergencias por Desastres".
Las pérdidas que ha enfrentado Arequipa evidencian que esos recursos no siempre llegaron a donde debían. En 2025, el Gobierno Regional de Arequipa contó con S/59.1 millones bajo este programa —el tercer presupuesto más alto a nivel nacional— y solo ejecutó el 57.2%, devolviendo más de S/25 millones al tesoro público (Defensoría del Pueblo, 2026). No es un caso aislado: en los tres años de la gestión actual, el monto devuelto al MEF supera los S/55 millones. Para 2026,el presupuesto disponible para el departamento en su conjunto suma S/.45.3 millones, de los cuales solo se ha devengado el 25.5% (MEF, Consulta Amigable, 10 de abril de 2026) cifra que si bien refleja el arranque típicamente lento del año fiscal, contrasta con la urgencia que dejaron los eventos de febrero. El huaico de 2026 no fue solo el resultado de la lluvia. Fue también el resultado de esa inacción.
El impacto: Un balance de daños
Las lluvias intensas de febrero de 2026 generaron impactos significativos en la población y en la infraestructura urbana de Arequipa. Según los reportes oficiales del INDECI (2026), el evento afectó directamente a 5740 personas, dejó 665 damnificados y causó la muerte de 5 personas. En el ámbito de la vivienda, se reportaron 1917 unidades afectadas, 32 destruidas y 228 inhabitables. A ello se suman daños en 17 establecimientos de salud, instituciones educativas dejando 35 aulas afectadas y 10 aulas inhabitables, más de 61 km de vías, 18 puentes y más de 9000 metros de canales de riego, evidenciando el carácter multidimensional del desastre.
Los efectos, sin embargo, no fueron homogéneos dentro de la ciudad. Las zonas más vulnerables resultaron ser aquellas ubicadas cerca de torrenteras [1] o en áreas de expansión urbana reciente. Entre los distritos más golpeados destacan Yanahuara, Sachaca y Cayma, los cuales concentraron la mayor parte del impacto humano reportado en la provincia, con 1325, 1027 y 955 personas afectadas respectivamente.
Tal como lo señala el reporte de lluvias intensas y huaicos en Arequipa, al 11 de abril 2026, en el portal de emergencias del Instituto Nacional de Defensa Civil INDECI; el evento provocó daños considerables en infraestructura residencial y servicios básicos. Cerro Colorado registró el mayor número de viviendas afectadas, mientras que Cayma concentró la mayor cantidad de viviendas destruidas e inhabitables. Los daños en colegios y establecimientos de salud refuerzan la idea de que ningún sector de la ciudad quedó intacto. Traducir estas cifras a términos económicos revela una dimensión aún más profunda del desastre, y plantea una pregunta inevitable: ¿cuánto de esto era evitable?
Gráfico 1: Impacto en infraestructura en los distritos de Arequipa
Fuente: INDECI (2026). Elaboración Propia.
El presupuesto que no llegó a tiempo
Tras las consecuencias del huaico y la falta de prevención, los arequipeños deben lidiar con una nueva carga: el costo económico de la reconstrucción. El sector vivienda representa uno de los principales componentes de ese gasto. Tomando como referencia el costo estimado por la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) para un módulo básico de aproximadamente S/40,000, la recuperación de las 1917 viviendas afectadas implicaría una inversión cercana a S/76.5 millones. Bajo un supuesto conservador de entre S/30,000 y S/50,000 por vivienda, el costo total oscilaría entre S/57.4 millones y S/95.6 millones. Y esto refleja únicamente el componente residencial, sin considerar infraestructura vial, limpieza de cauces, rehabilitación de servicios públicos ni pérdidas económicas indirectas.
Para entender si parte de estas pérdidas pudo haberse reducido, es necesario analizar el uso del presupuesto público destinado a la prevención. En el Perú, estas intervenciones se financian a través del Programa Presupuestal (PP) 0068: Reducción de la Vulnerabilidad y Atención de Emergencias por Desastres, que asigna recursos a gobiernos regionales y locales para ejecutar obras como descolmatación de quebradas, mantenimiento de drenajes y reforzamiento de defensas ribereñas. En 2025, el Gobierno Regional de Arequipa (GORE) contó con el segundo presupuesto más alto entre los gobiernos regionales del país, superado únicamente por Ica, y solo devengó el 57.2%, equivalente a S/33.8 millones. Es decir, más de S/25 millones destinados a prevención no se ejecutaron y fueron devueltos al tesoro público (Defensoría del Pueblo, 2026).
Gráfico 2: Porcentaje de ejecución por departamento
Fuente: Defensoría del Pueblo (2026). Elaboración Propia.
El análisis por tipo de gasto revela dónde se concentraron las brechas. Del total ejecutado en Arequipa bajo el PP 0068 en 2025, la función Agropecuaria —que incluye obras como canales de riego y defensas ribereñas rurales— registró la ejecución más baja, entre todas las funciones del programa de la región, con 67.7% sobre un presupuesto de S/85.5 millones, dejando sin ejecutar cerca de S/27.6 millones. La función Vivienda y Desarrollo Urbano, directamente vinculada a la reducción de vulnerabilidad en zonas urbanas, alcanzó apenas el 61.2% de sus S/23.6 millones disponibles. En contraste, funciones con presupuestos menores como Ambiente (99.5%), Salud (97.9%) y Educación (97.8%) sí lograron ejecutar casi la totalidad de sus recursos. El patrón es claro: las funciones con mayor volumen de inversión y mayor impacto preventivo frente a huaicos fueron precisamente las que menos se ejecutaron (MEF, Consulta Amigable, 2026).
Esa brecha no es un caso aislado ni un tropiezo puntual. Como muestra el gráfico anterior, en comparación con los demás gobiernos regionales del país, Arequipa se ubicó como la penúltima región con menor ejecución, superando únicamente a Piura (48.4%), mientras que varias regiones lograron ejecutar más del 95% de sus recursos. La situación se agrava al analizar la trayectoria histórica: entre 2020 y 2025, la ejecución del GORE Arequipa muestra una alta variabilidad, con años de avance relativamente alto seguidos de caídas abruptas. El punto más crítico se registró en 2023, con apenas 23.4% de ejecución; en 2024 se recuperó hasta 91.6%, pero en 2025 volvió a caer a 57.2%.
Gráfico 3: Porcentaje de ejecución por el GORE de Arequipa 2020-2025
Fuente: Defensoría del Pueblo (2026). Elaboración Propia.
Esta inestabilidad dificulta la continuidad de las intervenciones preventivas y deja a la ciudad expuesta de manera recurrente frente a eventos climáticos extremos. La Defensoría del Pueblo señala que estos resultados podrían reflejar limitaciones en la gestión pública, problemas en los procesos de contratación o dificultades en la formulación de proyectos (Defensoría del Pueblo, 2026). El problema no radica en la falta de presupuesto. El presupuesto existía. Lo que falló fue la capacidad institucional para ejecutarlo a tiempo.
Del lodo a la acción
Los huaicos de febrero de 2026 en Arequipa son un recordatorio ineludible: la saturación del suelo, el trasvase andino de humedad y la vulnerabilidad estructural de las zonas urbanas son fenómenos previsibles y recurrentes. Su transformación en catástrofe se debe en gran medida a la ineficiencia en la ejecución de recursos destinados a la prevención. En 2025, sólo el Gobierno Regional de Arequipa dejó sin utilizar alrededor de S/25 millones bajo el programa presupuestal 0068, recursos que pudieron haberse traducido en obras concretas de mitigación (Defensoría del Pueblo, 2026).
De continuar la incapacidad institucional, la Ciudad Blanca seguirá asumiendo una factura recurrente que incluye pérdidas de vidas, destrucción de hogares y costos millonarios en reconstrucción.
La transición del lodo a la acción requiere medidas concretas y urgentes. En primer lugar, alcanzar niveles de ejecución presupuestal superiores al 90% en el Programa 0068, tanto a nivel regional como municipal. En segundo lugar, priorizar intervenciones preventivas en zonas de alto riesgo: descolmatación y encauzamiento de las torrenteras de Yanahuara, Cayma, Cerro Colorado y Sachaca, reforzamiento de defensas ribereñas en el río Chili y mantenimiento periódico de los sistemas de drenaje urbano. En tercer lugar, fortalecer la gestión pública mediante procesos de contratación más ágiles para obras recurrentes de prevención, tal como recomienda la Defensoría del Pueblo (2026). Finalmente, deben implementarse mecanismos efectivos de transparencia y rendición de cuentas que permitan identificar y corregir oportunamente las brechas de ejecución.
Romper el ciclo de emergencia-reconstrucción-emergencia no es opcional: es una obligación estatal y social impostergable.
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[1] Torrenteras son cauces naturales o quebradas que se forman en las laderas de cerros, montañas y volcanes, por donde el agua busca salida cuando las lluvias se vuelven intensas, sobre todo en verano.
REFERENCIAS
Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO). (2026, 26 de febrero). Emergencia en Arequipa: Reconstrucción de cada vivienda afectada costaría S/ 40,000, estima CAPECO [Declaración citada en]. RPP. https://rpp.pe/economia/economia/arequipa-en-emergencia-cuanto-costaria-reconstruir-cada-vivienda-afectada-por-lluvias-y-huaicos-segun-capeco-noticia-1677668
Defensoría del Pueblo. (2026). Informe Defensorial N° 270: Análisis y evaluación de la ejecución del gasto en el Programa Presupuestal 0068. https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2026/02/Informe-Defensorial-n.%C2%B0-270.pdf
Gonzales, E. (2026). Huaicos en Arequipa: El porqué. Universidad Nacional de San Agustín. https://www.unsa.edu.pe/huaicos-en-arequipa-el-por-que/
Instituto Nacional de Defensa Civil. (2026). Portal de emergencias: Reportes de lluvias intensas y huaicos en Arequipa, abril 2026. https://portal.indeci.gob.pe/emergencias/?title=huaico&tipo_alerta=&anos_alertas=2026
Ministerio de Economía y Finanzas. (2026). Consulta Amigable — Seguimiento de la Ejecución Presupuestal. Recuperado el 10 de abril de 2026 de https://apps5.mineco.gob.pe/transparencia/Navegador/default.aspx
Ministerio de Economía y Finanzas. (2026). Herramientas financieras para la atención de emergencias y reducción del riesgo de desastres. https://www.mef.gob.pe/contenidos/presu_publ/capacita/2026/04022026_Herramientas_financieras_atencion_emergencias_reduccion_del_riesgo_de_desastres.pdf
Ministerio de Economía y Finanzas. (s. f.). Programa Presupuestal 0068: Reducción de la vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres. https://www.mef.gob.pe/contenidos/presu_publ/ppr/prog_presupuestal/articulados/0068_atencion_emergencias_desastres.pdf